A propósito de las efemérides discas

Fotografía: Satorie Gigie

Texto: Ojos que no ven / Santa Cruz de la Sierra

Hoy 15 de octubre se celebró en Bolivia el día nacional de las personas con discapacidad. Tras años de sangrante exclusión, parece que hay un despertar en la sociedad boliviana en cuanto a los derechos de la diversidad. Prueba de ello es que los titulares de los medios de comunicación, que en el pasado apuntaban a una concepción lastimera y segregacionista de la diferencia, ahora apuntan hacia un enfoque social en el que se habla de derechos. En los titulares sobre los festejos de este día predominan los avances legislativos o la falta de cumplimiento de derechos como el empleo digno, la salud, la educación, la movilidad.

A falta de un análisis profundo sobre el discurso de los medios de comunicación bolivianos para con la “discapacidad”, cabe señalar que solamente hemos encontrado dos titulares claramente retrógados. Uno, que aparece en el Diario El Deber, hace eco de una mañana de cine organizada por la gobernación y dirigida sólo a “infantes con discapacidad”. El otro, que aparece en el periódico cnuquisaqueño Correo del Sur, es sobre un festival musical, también exclusivo para personas con discapacidad, organizado por una alcaldía de la región.

Estas notas periodísticas abordan la cuestión como si la persona estuviera destinada a vivir en un mundo aparte con el único consuelo de que alguna institución caritativa le lleve al cine, le reparta canastas de comida o le organice concursos de poesía o de música hechos solo para ella y para sus familiares.

Tales contenidos han sido opacados este año por notas periodísticas que se refieren a las recomendaciones del defensor del pueblo en torno a: las vulneraciones de los derechos humanos en algunos establecimientos de salud privados y públicos; el incumplimiento de las instituciones públicas a la hora de garantizar empleo digno tal y como le marca la legislación vigente; la discriminación escolar; la nueva renta aprobada que entrará en vigor el próximo año, entre otras.

Desde Burlando fronteras creemos que con un día no basta y que el movimiento se muestra caminando día a día. Por eso, hemos iniciado una investigación que trata de verificar el grado de cumplimiento de la legislación vigente sobre acceso y la predisposición a la información de algunos organismos e instituciones gremiales en áreas como el transporte, la vivienda, la educación, unidades de la alcaldía, la gobernación e instituciones centrales del Estado.

Se trata de un esfuerzo con la Universidad Evangélica Bolivia a través de la carrera de Comunicación Social. Estamos trabajando con estudiantes de segundo semestre que comprueban sorprendidos con la falta de transparencia de las autoridades. Barreras sociales como aquellas arquitectónicas que tienen que sortear las personas con discapacidad.

¡Pronto les contaremos algunos resultados! 

 

 

*Ojos que no ven es Richard Mateos, miembro de Burlando Fronteras

*Sobre la fotografía escribe su autor Satorie Gigie:

Doña Martha vende en las calles de la Cochabamba profunda, tiene problemas en la vista pero no en la sonrisa; como podrán observar.

Ella cuida de una niña pequeña y para que no se pierda (como tantas veces sucedió) se ata el extremo de una tira roja de tela a la cintura, y el otro extremo se lo ata a la niña. Así, ella – la niña – puede moverse jugando en un perímetro de 3 metros alrededor de doña Martha.

Es que, más allá de los 3 metros, en las calles de esta Cochabamba profunda, se puede ver por ejemplo, automóviles circulando a velocidad prepotente, grandes camiones que llegan a la ciudad desde Morochata, Colomi e Independencia, aparapitas buscándose el paso con sus carretillas, ebrios soñando con el país del alcohol en medio de las aceras y cantinas de puertas furtivas…

Doña Martha vende en las calles aquellas, tiene problemas en la vista, pero no en la sonrisa; como podrán observar.

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