¡A burlar las veredas se dijo!

Fabiola Gutiérrez / Santa Cruz de la Sierra

Caminar por las veredas sin mirar tanto al piso ni bajarse a la calle parece un sueño lejano para nuestra ciudad antes que un derecho. En medio de la urgencia por espacios públicos caminables, hay una luz: #TuVeredaPariente, campaña de la Revolución Jigote.

Primero fueron spots con Mariam Nazrala y luego los recorridos En busca de la manzana dorada por distintas UVs de la ciudad. Este año son recorridos por el barrio Santa Rosita y consisten en identificar obstáculos y hablar con los vecinos. Pero no es un recorrido cualquiera, sino que lo protagonizan personas de la diversidad funcional.

Ahí es donde entraron Richard y Mali, contentos a trabajar en educación ciudadana con los capos de la película. Hicimos el primer recorrido hace un par de meses. Ubicamos una vereda especialmente intransitable. Llegamos a un acuerdo con la vecina de la vereda para trabajar juntos, siempre y cuando haya voluntad desde los vecinos.

Hoy tuvimos nuestra primera jornada de trabajo. Mover cascotes, o sea fase 1, checked! Ya les contamos qué tal nos irá en la fase 2 😉

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Créditos fotográficos: Revolución Jigote

 

 

Las manos de Romi Parada lanzan flechas envenenadas a la normalidad de la inconsciencia

Ojos que no ven / Santa Cruz de la Sierra

Después de peregrinar de hospital en hospital y de doctor en doctor, a Romi Parada le diagnosticaron sordera. Su papá se dio cuenta tras observar una serie de pruebas desestimadas por los doctores. Por ejemplo: pasaba el tiempo y Romi no hablaba; sonaban estampidos de petardos, puertas que se cerraban bruscamente por el viento y ella ni se inmutaba; reventaban globos durante sus cumpleaños y la niña no reaccionaba. Los doctores seguían lanzando diatribas cargadas de prejuicios: “su niña tiene retardo y ya hablará”.

Romi fue una migrante por “discapacidad”. Ante la falta de oportunidades en Bolivia, sus padres decidieron que estudiara el nivel inicial en Argentina en una escuela de monjas en la que se mezclaban niños y niñas sordas con oyentes. Lo que más le costó no fue estudiar, sino que la forzaran a oralizar -hablar utilizando su garganta- para poder comunicarse con el mundo de los oyentes. “Ni la gente ni los gobiernos se dan cuenta de que para nosotros aprender a hablar mediante la voz, y al mismo tiempo aprender la lengua de señas, es bilingüismo. Hablamos dos idiomas. Pero nuestra lengua de señas no se reconoce como tal”, cuenta Romi.

Pese a que no olvida su experiencia en Argentina, se sintió violentada por ser boliviana. Cuando regresó a Bolivia se sintió menospreciada por ser sorda.

Romi tiene tres hijos oyentes que dominan la lengua de señas y con quienes se ríe mucho. Como ella se expresa para los oyentes a menudo, la gente piensa que los sordos son sus hijos y no ella. Coleccionan anécdotas que reflejan los prejuicios dominantes en la sociedad boliviana. En la calle, micros, pensiones, se repiten los “qué pena, sus hijos son sorditos”. Romi ha escuchado que la prejuiciosa normalidad dice de ella.

Bueno, escuchar que se diga escuchar no. Ella lee los labios para captar lo que la prejuiciosa normalidad comenta sobre ella. Para esta visita, contamos con la fabulosa interpretación de Lourdes Cruz. Cuando Lourdes nos interpreta es como si fuera una chamana que se comunica con otro mundo, como que entrara en trance. Su voz se expresa aunque no es ella la que habla. Sin embargo, a Romi no siempre le hace falta intérprete. Pero lamenta la falta de intérpretes en instituciones tales como comisarías, hospitales, mayoría de las escuelas y universidades, alcaldía o el Servicio de Registro Civil (Sereci), entre otros. Ante la pregunta de un estudiante, Romi denuncia que cuando las personas sordas quieren tener intérprete, tienen que pagárselo de su bolsillo. A menudo quedan en una franca indefensión.

Ella trabaja en la escuela Julia Jiménez, una de las pocas escuelas en las que los niños y las niñas sordas pueden estudiar con dignidad mezclados con niños oyentes. “Falta mucho por hacer, pero estamos avanzando”, dice.

Romi es dirigente de la Asociación de Personas Sordas de Santa Cruz de la Sierra. Frecuentemente asiste a reuniones políticas y talleres de capacitación. Sostiene que antes de este gobierno no había absolutamente nada para las personas sordas. Pero que aún hay varios desafíos vigentes.

Muchas vulneraciones de derechos humanos se deben al aislamiento al que son condenados por la mayoría de la población oyente. ¿Será que Romi viene de otro mundo, o será que los oyentes deambulamos como zombis por el mundo de la inconsciencia?

 

Texto: Ojos que no ven es Richard Mateos, miembro de Burlando Fronteras

Fotografía: estudiantes de Periodismo y Discapacidad de la UEB

Rompiendo etiquetas en la U

Hace 2 semestres, Burlando Fronteras llegó a la Universidad Evangélica Boliviana para compartir un taller práctico sobre periodismo y “discapacidad”. Compartimos conocimientos que buscan romper con los discursos dominantes que los medios de comunicación vierten sobre las personas con etiqueta de discapacidad. Analizamos noticias, artículos de opinión y textos institucionales; proyectamos cine sobre la temática; debatimos sobre el lenguaje y las distintas formas de llamar a la “discapacidad”; nos sumergimos en la Historia. Lo más importante, invitamos a personas con etiqueta de discapacidad a que nos visiten y aporten su propia voz.

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En esta ocasión, nos ha visitado Samuel Cabrera, presidente de la Federación de Personas con Discapacidad del departamento de Santa Cruz. Es un marchista experimentado que participó en todas las marchas del sector desde el 2005 hasta la actualidad.

Las y los estudiante, al recibirle, comprobaron que la universidad cumple con los parámetros de accesibilidad en la planta baja con rampas y agarraderas. Sin embargo, no se cumple dichos parámetros si se quiere acceder a la planta superior. Pues solo hay gradas y no ascensor o rampas que permitan el acceso a quienes se desplazan en silla de ruedas. Ante la falta de accesibilidad a nuestra aula que se encuentra en la segunda planta, rompimos la etiqueta y nos trasladamos al jardín. Dimos la clase sintiendo el pasto y acompañados por los pájaros.

Samuel nos contó que hace 30 años su vida cambió drásticamente cuando un accidente automovilístico le obligó a dejar de caminar y le forzó a desplazarse impulsado por una silla  de ruedas. Pese a lo duro que le pareció su situación al principio -debido a la discriminación, lástima y autovaloración- ahora siente que la “discapacidad” le sirve para ampliar horizontes. “Aprendí a dominar mi mente. Me di cuenta de que recuperar un oficio me ayudaría no sólo a ganar dinero; sino también a mantener alejados los pensamientos tóxicos de mi cabeza. Aprendí, queridos jóvenes, a valorar cada peso que gano como fruto de mi trabajo. Antes lo derrochaba”, dijo Samuel.

Sobre la situación sociopolítica actual, Samuel sostiene que la lucha de las personas con etiqueta de discapacidad por una renta mensual digna no es algo inventado por otros. “El presidente nos lo prometió en la campaña electoral que le permitió llegar al poder por primera vez. Pero después se olvidó. Ahora, con la nueva renta mensual que se dará a partir del año próximo, más la inserción laboral en empresas públicas y privadas, se abren nuevas posibilidades para nosotros. Pero, yo les pregunto: ¿creen que no habrán diferencias entre las alcaldías a la hora de pagar la renta? ¿se encargarán las alcaldías de censar a toda la gente de sus municipios? ¿qué tipo de trabajos obtendremos en las empresas públicas y privadas? ¿cómo llegaremos a ellos si los transportes no están adaptados?. Quién no lo vive, no sabe. Las autoridades hablan sin estudiar las necesidades de nuestra gente”, asegura.

Finalmente, el grupo de estudiantes le preguntó sobre las condiciones de la ciudad de Santa Cruz. “Hasta que la alcaldía no ponga un transporte propio que le quite poder a los sindicatos de transportistas, no tendremos unas condiciones dignas a la hora de desplazarnos”, respondió Samuel.

“Si no puedes bailar, no me interesa tu revolución” -Emma Golman

Cuestionar el discurso capacitista fue el motivo de un conversatorio en el que participamos el 24 de octubre en la UMSA en La Paz. Aquí las ideas claves de cada panelista. 

Ojos que no ven / La Paz

Cuando la feminista y anarquista de principios del siglo XX, Emma Goldman, hija de judíos que huyeron de la Rusia zarista, volvió a la Rusia revolucionaria para encontrarse con Lenin, lanzó el siguiente dardo: “si no puedes bailar, no me interesa tu revolución”. Con esta idea, que descolocó al super dirigente de la Rusia revolucionaria, Emma quiso alertar sobre el peligro  de hacer una revolución a base de consignas generalmente lanzadas por intelectuales que creen que la realidad únicamente puede abarcarse desde su campo. Pues bien, nosotros sentimos así durante el conversatorio organizado por ex estudiantes de Antropología y Arqueología de la Universidad Mayor de San Simón (UMSA) en La Paz,  llamado “Debatiendo los discursos de la normalidad y el Capacitismo”.

La Emma Goldman del conversatorio fue el antropólogo Pedro Pachagualla. Él nos descoló e invitó a bailar tras su ponencia autobiográfica. Pedro nos contó que nació como un niño más, pero que en la escuela se dio cuenta de que comenzaron a tratarle como diferente. “Como eres cojito no puedes jugar a fútbol”,  le decían. Al principio imaginó, mientras veía a los otros jugar, que hacía las mejores jugadas. Después, se refugió en los libros de Robinson Crusoe y otras novelas de aventuras. Luego, los demás niños empezaron a valorarle por su capacidad para hablar de cosas que ellos no conocían. En definitiva, por su capacidad para contar historias.

El tiempo pasó y Pedro Pachagualla consagró su vida a la antropología. Nunca se le ocurrió que la “discapacidad” fuese un tema para incluir en las investigaciones. La academia le sirvió para salir del oscurantismo en el que uno cae cuando todo tu entorno te hace sentir diferente en base al “no puedes hacer esto, no puedes hacer aquello”. Sin embargo, Pedro sentía que algo le faltaba. Cuando estalló la marcha de las personas con discapacidad, hace dos años, que se dio cuenta. Le habían robado la conciencia de su propio cuerpo.  Pedro terminó su ponencia con los ojos llorosos, y al son de Tito Puente, nos invitó a bailar a todos y a todas las presentes para recuperar nuestros cuerpos.

Tras el bailecito, la doctora Ketty Arce nos habló del proceso lento y tortuoso de la entrada de estudiantes con etiqueta de discapacidad en la UMSA. Cuando la universidad empezó a abrir las puertas a las personas con discapacidad, dice la doctora, sólo entró una decena de alumnos. Actualmente, seis años después, la UMSA cuenta con unas 30 personas con discapacidad. Ella ha impulsado la creación de un centro de asesoría para las personas admitidas. Actualmente, están desarrollando investigaciones y talleres para docentes y personal administrativo de la universidad tendentes a romper con los prejuicios sociales que todavía hoy dificultan enormemente la entrada de las personas con etiqueta de discapacidad en la universidad.

Alejandra Núñez del Prado, estudiante de antropología, se acercó a las personas de la marcha que llegaban a la Paz para acompañar en el cuidado de las necesidades básicas de la gente, como ir al baño o desplazarse por una ciudad tan escarpada como la Paz. Conoció a la gente y comprendió porque la concesión de la renta por parte del estado no es una medida puramente asistencial. Pues aspectos como medicamentos caros para personas con discapacidad múltiple o el transporte no adaptado dificultan enormemente la dignidad para las personas. Por eso necesitan la renta. Su ponencia culminó con un paisaje sonoro sobre algunos momentos impactantes de las movilizaciones.

Justo Blanco, dirigente y marchista del Alto, nos explicó la posición actual de las personas que se movilizaron. “Consideramos como un avance la nueva ley de renta y reinserción laboral para las personas con discapacidad. Pero seguimos vigilantes porque no sabemos como la van a aplicar y que ocurrirá con las alcaldías que son las que tienen que pagar ahora la renta”.

Nosotros, como Burlando Fronteras, hablamos de la discapacidad en la historia. Generalmente, se dice que en el pasado las personas con etiqueta de discapacidad estábamos desahuciadas debido a la dureza de la vida.  Ahora bien, ¿es eso cierto? Con varios ejemplos históricos mostramos que algunas culturas del pasado -con una organización social no competitiva- eran profundamente solidarias y procuraban cuidados para toda la población.

Finalmente, Sergio Rodríguez, recién graduado como periodista en la UMSA y persona hipoacúsica, nos mostró algunas nociones de la cultura sorda. Nos explicó la situación de limbo en que se encuentran las personas hipoacúsicas: a caballo entre las personas oyentes y las personas sordas.

Queremos agradecer enormemente a la antropóloga Marianela Díaz, Ph. D. por ser la impulsora de este conversatorio y por movilizarse para gestionar con la Jefactura de Carrera de Antropología, nuestra estancia en La Paz.

 

*Ojos que no ven es Richard Mateos, miembro de Burlando Fronteras.

A propósito de las efemérides discas

Fotografía: Satorie Gigie

Texto: Ojos que no ven / Santa Cruz de la Sierra

Hoy 15 de octubre se celebró en Bolivia el día nacional de las personas con discapacidad. Tras años de sangrante exclusión, parece que hay un despertar en la sociedad boliviana en cuanto a los derechos de la diversidad. Prueba de ello es que los titulares de los medios de comunicación, que en el pasado apuntaban a una concepción lastimera y segregacionista de la diferencia, ahora apuntan hacia un enfoque social en el que se habla de derechos. En los titulares sobre los festejos de este día predominan los avances legislativos o la falta de cumplimiento de derechos como el empleo digno, la salud, la educación, la movilidad.

A falta de un análisis profundo sobre el discurso de los medios de comunicación bolivianos para con la “discapacidad”, cabe señalar que solamente hemos encontrado dos titulares claramente retrógados. Uno, que aparece en el Diario El Deber, hace eco de una mañana de cine organizada por la gobernación y dirigida sólo a “infantes con discapacidad”. El otro, que aparece en el periódico cnuquisaqueño Correo del Sur, es sobre un festival musical, también exclusivo para personas con discapacidad, organizado por una alcaldía de la región.

Estas notas periodísticas abordan la cuestión como si la persona estuviera destinada a vivir en un mundo aparte con el único consuelo de que alguna institución caritativa le lleve al cine, le reparta canastas de comida o le organice concursos de poesía o de música hechos solo para ella y para sus familiares.

Tales contenidos han sido opacados este año por notas periodísticas que se refieren a las recomendaciones del defensor del pueblo en torno a: las vulneraciones de los derechos humanos en algunos establecimientos de salud privados y públicos; el incumplimiento de las instituciones públicas a la hora de garantizar empleo digno tal y como le marca la legislación vigente; la discriminación escolar; la nueva renta aprobada que entrará en vigor el próximo año, entre otras.

Desde Burlando fronteras creemos que con un día no basta y que el movimiento se muestra caminando día a día. Por eso, hemos iniciado una investigación que trata de verificar el grado de cumplimiento de la legislación vigente sobre acceso y la predisposición a la información de algunos organismos e instituciones gremiales en áreas como el transporte, la vivienda, la educación, unidades de la alcaldía, la gobernación e instituciones centrales del Estado.

Se trata de un esfuerzo con la Universidad Evangélica Bolivia a través de la carrera de Comunicación Social. Estamos trabajando con estudiantes de segundo semestre que comprueban sorprendidos con la falta de transparencia de las autoridades. Barreras sociales como aquellas arquitectónicas que tienen que sortear las personas con discapacidad.

¡Pronto les contaremos algunos resultados! 

 

 

*Ojos que no ven es Richard Mateos, miembro de Burlando Fronteras

*Sobre la fotografía escribe su autor Satorie Gigie:

Doña Martha vende en las calles de la Cochabamba profunda, tiene problemas en la vista pero no en la sonrisa; como podrán observar.

Ella cuida de una niña pequeña y para que no se pierda (como tantas veces sucedió) se ata el extremo de una tira roja de tela a la cintura, y el otro extremo se lo ata a la niña. Así, ella – la niña – puede moverse jugando en un perímetro de 3 metros alrededor de doña Martha.

Es que, más allá de los 3 metros, en las calles de esta Cochabamba profunda, se puede ver por ejemplo, automóviles circulando a velocidad prepotente, grandes camiones que llegan a la ciudad desde Morochata, Colomi e Independencia, aparapitas buscándose el paso con sus carretillas, ebrios soñando con el país del alcohol en medio de las aceras y cantinas de puertas furtivas…

Doña Martha vende en las calles aquellas, tiene problemas en la vista, pero no en la sonrisa; como podrán observar.

[Artículo] “Poco a poco hay que valorar el concepto de diversidad”

Artículo publicado por La Paz Cómo Vamos.
Viktor Michnev / La Paz

Richard Mateos Rodríguez (R.M.R) es periodista y creador del proyecto Burlando Fronteras, un proyecto de comunicación autogestionado que promueve superar las fronteras físicas y simbólicas desde el humor. Junto a Sergio Rodríguez Castellanos (S.R.C)  se dedican al activismo para los derechos de las personas con capacidades diferentes.

Mateos y Rodríguez son personas con capacidades diferentes, ceguera y sordera respectivamente, y hablaron con nosotros, en instalaciones de la Fundación para el Periodismo de La Paz, sobre los límites cotidianos, la diversidad y sus opiniones para el futuro.

En su vida ¿qué les da fronteras?

R.M.R: La organización mundial de la salud, que es organismo de las Naciones Unidas (ONU), dice que la discapacidad es un conjunto de factores biológicos y sociales. Biológico, porque es una deficiencia en la persona y; social, porque la persona interacciona con el entorno que la rodea. Ellos tienen una clasificación de las distintas discapacidades. Las clasifican en cinco grupos: la discapacidad visual, la discapacidad auditiva, personas con retardo mental, la discapacidad intelectual y la discapacidad psicosocial. En esa visión, aunque habla de interacción con factores sociales, prima más la parte médica que la social y no tiene en cuenta que la medicina borró los derechos humanos en la historia de las personas con discapacidad a quienes encerraron en instituciones, las patologizaron y también les administraron medicamentos sin consultar con la persona.

Pero, en mi opinión, la discapacidad es una frontera simbólica que fue construida por la humanidad haciendo una dicotomía, separando la normalidad de la anormalidad y estableciendo una separación falsa que ya no existe entre personas normales y personas con discapacidades. Eso se traduce después en una frontera que es mental, que es educacional, se traduce después en la vida cotidiana. Uno no puede entrar a determinados espacios. En Bolivia, por ejemplo, te limitan por caminar con un perro guía o no puedes estudiar o trabajar por las barreras arquitectónicas que hay en los edificios, aunque la Ley te reconoce el derecho a estudiar o a tener un puesto de trabajo. Además, movilizarte desde tu casa hasta el trabajo en los medios de transporte en Bolivia es muy difícil porque no están adaptados para acoger a la diversidad. No es que no se pueda, pero es muy difícil. Todo esto se traduce en la vida cotidiana, en una visión de “pobrecita” o  “qué desgracia” que tienen las personas sobre nosotros.

La discapacidad sigue considerándose un castigo divino o una consecuencia de la mala suerte. Pero nosotros pensamos que no lo es. Más allá de que uno decida si quiere tratarse  medicamente o no, por el simple hecho eres persona y ya tienes derecho a la vida autónoma e independiente.

S.R.C: Cuando yo les decía a mis profesores que hablen más fuerte me obligaban a que leyera mi tableta. Por eso yo tenía que sentarme forzosamente en primera fila en colegio. Si, por ejemplo, yo quiero adaptarme a un aula, no lo llamaría adaptarme, lo llamaría “incorporación en equipo” porque adaptar suena más a como que te estamos haciendo un favor, como nosotros somos más y tú menos. Creo que tiene que haber un proyecto para lograrlo; por ejemplo, en educación para que la gente cambie de mentalidad y se pueda seguir aprendiendo. Hay que olvidar el modelo bancario de educación donde el profesor o el docente solamente hablan y no les importa la particularidad de cada uno (de los estudiantes).

Dentro de lo que se define, entre comillas, como incapacidad está el que se la asocia mucho con dejar a un lado (a la persona) o  esconderla. Antes existían normas que prohibían que se casen las personas con capacidades diferentes si no tenían un certificado del médico que avale que eran aptos, los ciegos y los sordos, para casarse. Este ejemplo es una forma de decir que la medicina está atentando contra estos derechos, que debería ser utilizada para curar y no para atender de forma inhumana y en lugares donde te tratan como si no les importa si te mueres o no te mueres.

En medicina hay un modelo donde ya no nos ven como un castigo divino, sino nos ven científicamente como gente “enfermiza” a la que hay que “rehabilitar”. Pero también existe el modelo social que dice que nosotros no somos el problema, como decían los médicos, el problema es un entorno que nos excluye y que nos ignora, como mencionaba Richard. Es una barrera invisible que se vuelve una frontera. Es una realidad que pocos pueden ver porque muy pocas personas viven esta situación en sus familias, y menos son los que viven esto en carne propia.

R.M.R: El año pasado las Naciones Unidas denunciaron que en Bolivia se practican esterilizaciones a personas con discapacidad sin su consentimiento o por presiones de sus familias. No se respeta el derecho a la diversidad sexual y no se respeta el derecho a la maternidad en las mujeres con discapacidad.

¿Pueden describir alguna situación concreta que les haya hecho comprometerse con el activismo y la lucha por sus derechos?

R.M.R: Ahora, yo te estoy hablando de discapacidad, pero creo que poco a poco hay que subir el concepto de diversidad. Un ejemplo que me pasó recién: estaba en Cochabamba – yo recorro Bolivia para recoger historias de la diversidad – y una amiga me recomienda un restaurante y decido ir. Fui al restaurante con mi perro guía y entré, pero un hombre me dijo, “señor, está cerrado”, eran las seis de la tarde y escuchaba ruidos en las mesas, tenedores, cubiertos y a la gente comiendo. Pensé que a lo mejor eran las últimas mesas y ya estaban recogiendo. Entonces le dije: “señor, muchas gracias”, y salí.

Cuando llegué a la puerta, la caserita que estaba vendiendo cigarrillos en la puerta me preguntó  porqué me había salido, y le dije “porque está cerrado”. Ella me contestó: “no, no está cerrado, ahora está la comida de la tarde”. Le expliqué que el señor me había dicho que estaba cerrado y se ofreció a acompañarme. “Voy a entrar con usted para decirle al dueño que es un perrito guía”, me dijo. Entramos los dos y ella explicó a un señor de nombre Juan que mi perro era un perro guía y él sólo respondió que era un animal, y se fue corriendo; ni siquiera se giró para hablar. Allí uno siente una sensación de impotencia y de rabia porque además las personas ni siquiera te hablan. Luego, en una charla, el director del Instituto Boliviano de la Ceguera (IBC), que es un señor ciego,  me dijo, “es que tienen asociado los ciegos con la mendicidad y seguro pensaba que tú no ibas a pagar la comida y como te vio con un perro, pues más todavía”. Entonces aquí, en Bolivia, se mezcla la discriminación por la diversidad y el clasismo. Es un caso gráfico y muy fuerte que yo viví en carne propia.

S.R.C: Todos los días yo tengo que preguntar a la gente qué dijo. Ahora que yo hablo contigo y estamos hablando uno a uno, puedo entenderte y verte bien; pero hay entornos donde hablan todos al mismo tiempo, basta con que no entienda una palabra y pierdo toda la línea de la conversación y debo preguntar qué dijeron. Al principio me responden, pero después de haber preguntado unas cinco veces, se vuelve muy tedioso y las personas no ponen disposición, ni solidaridad, ni voluntad, ni empatía porque prácticamente no le pasa eso, entonces siguen avanzando en la conversación y yo quedo confundido.

Pero hay otros casos peores como el de los sordos. Ellos si no aprenden a leer o escribir  las palabras o no aprenden bien las oraciones, no pueden socializar. A ellos el desarrollo auditivo les afecta, y la educación llamada “especial” hoy en día no es adaptable a las personas sordas o personas con autismo.

Según los datos del informe de la Federación Internacional  de Jóvenes Sordos, el 90% no concluye la escuela. Lo que pasa es que si no tienes una buena educación y de calidad, no entras al área laboral. Entonces, la gente no trabaja y no tiene dinero para subsistir; eso, por lógica, los limita a la pobreza. Por eso también hay que capacitar a los médicos, educar a los docentes para los sordos y así sucesivamente en cada ámbito.

¿Cuál creen que es la imagen o percepción que se tiene sobre las personas con discapacidad?

R.M.R: Es una imagen ambivalente. Es una báscula entre la admiración y el rechazo. Es decir, la gente te admira y te rechaza al mismo tiempo. Es una paradoja. La gente te ve con el bastón o te ve con el perro guía o te ve sorteando obstáculos y te admira; pero, al mismo tiempo te rechaza porque no hace nada por cambiar el entorno, por cambiar esos obstáculos. Entonces te admiran y te rechazan porque siguen pesando en esa imagen del “castigo divino”, “desgracia”, “mala suerte”. “Me tocó la lotería”, así se dice en España sobre el  asunto. Hay gente que te puede echar una mano para cruzar una calle, pero luego te botan de un supermercado porque tienes perro guía y lo ven normal. Eso es la paradoja.

S.R.C: Hay un estigma, hay prejuicios, siempre lo ven con la idea de que somos enfermizos, somos retardados, somos unos inútiles. Si nosotros no cambiamos esa realidad, seguiremos aceptando que la gente siga pisándonos y caminado encima de nosotros. Para que la sociedad cambie tenemos que cambiar la mentalidad de sus miembros y para eso es muy importante eliminar nuestro conformismo y decir “nosotros no somos lo que ustedes creen que somos”. Podemos participar incluso desde los medios y hacernos conocer en inclusión a través de la opinión pública y si hacemos muy buen trabajo, tal vez incluso hagamos videos audiovisuales etc. Se puede cambiar esta realidad. Es un trabajo que puede tomar generaciones porque esta sociedad todavía no nos acepta.

¿Qué debería suceder para que en un futuro no existan las barreras contra las que ustedes están luchando?  

R.M.R: Solamente por el hecho de movilizarse ya se generó un debate en la sociedad y la gente ha empezado a hablar. Es un tema que está posicionado, bueno, que empieza a estar posicionado. Antes era absolutamente invisible. Ahora ya la gente habla en la calle sobre el tema. Eso ya es importante.

Luego, el Estado se tiene que poner las pilas porque la Naciones Unidas cada cierto tiempo verifica los avances que han tenido, porque el Estado ha firmado el año 2006 la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad que es el primer tratado de derechos humanos que se aprobó en el siglo XXI. Bolivia ratificó el tratado de obligado cumplimiento y eso hace que el Estado haya aprobado normativas para la adaptación con rampas de, por ejemplo, bancos, instituciones y aeropuertos. Eso sí, está empezando a cambiar, pero lo que hay que cambiar es el estigma. O sea, para mí -más que la barrera arquitectónica, que es importante porque si no, no te deja moverte- es el estigma que está en la cabeza de las personas. Tanto el Estado como los movimientos sociales tenemos mucho trabajo que hacer. Pero en cuanto al futuro yo sí creo que la cosa va cambiando, que hay un despertar en Bolivia, que ya se habla de esto, que ya las universidades empiezan a hacer talleres e investigaciones académicas. Aquí te diría algo más político, la inclusión es imposible desde mi punto de vista en un sistema capitalista. Tú puedes hacer cambios en barreras arquitectónicas, en barreras urbanísticas, pero siempre chocarán con un problema que no es rentable, que cuesta más recursos, que no nos genera beneficio, no nos genera voto. Hasta que no transformemos el modelo social en el que estamos inmersos todas y todos independientemente de tu universidad, va a ser bien difícil.

S.R.C: Yo creo que es una cuestión de generaciones y de voluntad política. Hay lugares que cambiaron y, por ejemplo, habilitaron ascensor para las personas en sillas de ruedas. No existirá esta práctica si no hay concientización. Si realmente queremos cambiar a nuestra ciudad, puede que nos cueste mucho tiempo, puede que la gente todavía piense que somos unos tontos, puede que todavía nos critiquen. Mi propia familia me dice: “Sergio no digas que tú tienes discapacidad por favor”. Entonces, necesitamos un cambio que después cambie a tus vecinos, es algo muy complicado porque es algo a muy largo plazo, muy abstracto que ha quedado entre las tonterías que han quedado atrapadas luchando por su inclusión como la diversidad sexual, los grupos ambientalistas, los emigrantes y las personas con discapacidad . Entre todos, el más incivilizado es aquel que no lucha por sus derechos.

Hay una frase que dice que callar es lo mismo que mentir y es verdad, porque si uno está diciendo que todo está bien, que todo está perfecto, es igual a que no se diga nada. Los  medios no van a publicar una noticia sobre si nosotros hemos hecho algo destacado a pesar de no tener manos o no escuchar, o si hemos hecho algo mejor que la gente común y corriente. Esto es bien paradójico, porque los que ven no tienen la capacidad de observación; los que oyen, no escuchan; los que piensan bien, sólo piensan en sí mismos y están atrapados en su propio mundo, están atrapados en sus cosas y no ven más allá de sus zapatos.

*Viktor Michnev es voluntario de la Deutsche Welle Akademie en la Fundación para el Periodismo.

¡Risas, acción!

El humor es una herramienta para interpelar. Según algunos, hay temas que no son políticamente correctos para burlarse. Por ejemplo, burlarse de la “discapacidad”. Nosotros nos declaramos en contra de lo políticamente correcto con respecto a temas “intocables”. En todo caso, desde nuestra trinchera disca, te liberamos de la culpa de reírte del humor inteligente sobre la diversidad funcional.

(Se exige) que se le ponga límites y silencio al humorista o al polemista que le recuerda que más allá de las fronteras de lo que se puede decir, está lo que tememos que nos digan.
– Rafael Gumucio

Preparamos esta selección de humor gráfico sobre diversidad funcional. Empezamos con la respuesta que esperaban los periodistas sobre cómo los ciegos con perro guía van al baño  Luego tenemos una intervención en afiche de Mujeres Creando. Para terminar, como no podría ser de otro modo, el caricaturista top El Roto.

Disfruta 😉

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Arte pensado para la diversidad funcional

¿Cómo integran los museos o galerías de artes plásticas a la diversidad funcional? Algunos empiezan por instalar rampas, otros incluyen braille o audio-descripciones de las obras y también hay los que habilitan videos de intérpretes de señas.  Sin embargo, otras iniciativas destacan por dar un paso más adelante y “adaptar” una réplica de la obra. En esta entrada les compartiremos sobre algunas salidas creativas desde Costa Rica, pasando por España hasta Rusia 

Fabiola Gutiérrez / Santa Cruz de la Sierra

Manos que transmiten es una exposición para personas ciegas que se montará en el Museo Nacional de Arte en La Paz. Consiste en escenas retratadas con relieve, historias en braille y bustos personajes históricos. Puedes leer la nota completa en http://bit.ly/2tn4DuS

Vale la pena mencionar también la exposición Regresando a los sentidos se realizó en la Manzana Uno en Santa Cruz en 2012. Esta contó con recorridos artificiales a ciegas ambientados con los sonidos de la ciudad, reconocimiento de objetos a través del tacto, entre otros. ¿Sabes de otras exposiciones en Bolivia accesibles a personas ciegas, sordas u otras de la diversidad funcional?

Ph. Página Siete

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Imágenes digitales fueron convertidas en imágenes con textura y relieve con la tecnología Didú para que personas ciegas accedan al arte. La exposición se llama Making visible the invisible (Haciendo visible lo invisible) y se instaló en el Museo Pushkin de Moscú el pasado enero http://bit.ly/2sTj6xE . La misma tecnología se usó acompañada de audiodescripciones y carteles en braille en exposiciones como ¡Hoy toca el Prado! del Museo del Prado de Madrid http://bit.ly/2sTj6xE, Galicia http://bit.ly/2u0JaFh, y Carballiño http://bit.ly/2ukM7zW¿Técnica didú? ¿Cómo? Acá un video que lo explica https://vimeo.com/121460480

Ph. Gràffica

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En la línea del arte para tocar, algunas obras maestras fueron replicadas a escala en versiones tridimensionales. También cuentan con sensores de tacto que activan comentarios de audio. Fue en el Museo Belvedere de Viena en octubre de 2016 http://bit.ly/2sTsmSo

Ph. Cromo

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“¿Alguien duda de cómo ser representaría un ¡boom!, o un ¡shhh! en un cómic? Si se construye esa forma para que se pueda tocar, el resultado es Shapereader. Un lenguaje y una exposición que acercan y hacen accesible el cómic a personas ciegas.” En este link http://bit.ly/2cI8Y41 Puedes continuar leyendo la nota sobre la exposición Ilan Monouach – Shapereader que se presentó en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León en septiembre de 2016.

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Una visita táctil a esculturas de madera es la propuesta de la exposición Cuatro escultores: un legado que tuvo lugar en el Museo de Arte Costarricense en San José, Costa rica a mediados de 2013. Puedes leer más en http://bit.ly/2t2ZPrP

Ph. UCR

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El Museo de Van Gogh en Amsterdam tienen una instalación permanente para personas ciegas. Se trata de un recorrido guiado de dos horas para conocer las obras del artista a través cuadros adaptados para el tacto, impresiones en tres dimensiones, sonidos y olores a lavanda y tierra después de la lluvia. Aquí puedes ver un video de la instalación y algunos testimonios en http://bit.ly/2tnsQRf. Una descripción textual del programa se encuentra en http://bit.ly/2tn5HyP

Ph. EBU

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Si no puedes ir al museo, que el museo vaya a tí. ¿La solución? Robots para la telepresencia. Esa es la apuesta del Young Museum de San Francisco o el Computer History Museum de Mountain View de California. Puedes leer al respecto en http://bit.ly/2sjN1QA

Ph. CBS

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Si alguna vez no te pudiste sintonizar con una obra, esta aplicación te da algunas pistas. Se trata de la app Cultura Accesible. Fue creada inicialmente para personas ciegas para describir el cuadro y lo que el artista habría querido expresar con sus formas y colores. La primera exposición en la que se la usó fue Cartografías de lo Sublime que fue presentada en el Centro de la Cultura Nau en Valencia en diciembre de 2016.

Por las mismas fechas, La Térmica de Málaga hizo otra integración de arte y tecnología. Entre sus medidas para hacer accesible el lugar, incluyeron beepcons. Se trata de unos dispositivos que mandan notificaciones a los celulares dar indicaciones y descripciones sobre lo que hay al rededor. Aquí puedes encontrar más información http://bit.ly/2sTMMKI

Un poco más lejos de la tecnologías, pero en la misma línea de acercar el arte a la diversidad funcional, se encuentra el Museo de Arte del Tolima que preparó jornadas dirigidas a personas de la diversidad funcional en abril de 2015. Puedes leer al respecto en http://bit.ly/2sjul3r

Ph. El País

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¿Qué tal te parecieron estas iniciativas creativas para que el arte sea accesible a la diversidad funcional? Si bien no hay recetas, sí podemos hablar de aspectos que se deben considerar para hacer accesibles los recorridos, la permanencia y la comprensión, como menciona en sus criterios este relevamiento de accesibilidad de museos realizado en Buenos Aires http://bit.ly/2s4uOCF

Algunos apuntes al respecto pueden ser revisados en:
– ¿Cómo crear representaciones artísticas que sean       incluyentes? http://bit.ly/2tnneq9 (Argentina)
– ¿Cómo hacer accesible el arte a personas ciegas?                                          
http://bit.ly/2sTBxlR(Costa Rica)